Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tiene el mismo horizonte. Konrad Adenauer

22.1.07

La Felicidad

Ruego encarecidamente que la persona, ente, ángel, duende o ser superior encargada/o de repartir la felicidad entre los seres humanos lo haga siempre en pequeñas dosis.

Así, de esta forma nos será posible asimilarla y degustarla, paladeando cada uno de sus infinitos matices de una manera más placentera si cabe.

Tampoco tendríamos que sufrir esos eternos periodos de carencia a los que a veces los seres humanos somos sometidos sin piedad. Periodos de sequia en los que el camino se nos hace largo, interminable y austero. Si tuvieramos nuestra pequeña dosis de felicidad esperándonos en la vuelta de la esquina correriamos a por ella como un niño hacia el parque de atracciones.

También pediría ( ya que estoy ) que fuera mejor repartida, ya que muchos se pasan toda la vida buscándola y a veces parece que estén jugando al escondite, aunque me temo que por mucho que busquen no la van a encontrar. No pienso ser yo quién les de esa mala noticia.

Otros, sin embargo gozan de ella a manos llenas, saben dónde tienen que buscar y encuentrar la felicidad casi sin proponérselo.

También existen unos pocos afortunados que irradian felicidad por cada poro de su piel sin saber muy bien como se hace eso, simplemente desprenden esa energía que a veces se pierde en el infinito y otras te llega a tí como agua de mayo.

Consejo: cuando contactes con algún afortunado de estos, no lo dejes escapar.

Recuerdo una vez que alguien le preguntaba a un hombre que parecía muy sabio, cual era el secreto para encontrar la felicidad. El hombre muy serio contestó que la felicidad la llevamos en nuestro interior, en nuestro corazón, sólo hay que saber encontrarla.




Veintiseis semanas con dos corazones latiendo dentro de mi, el tuyo y el mío, así pues soy doblemente feliz.

Un beso y dulces sueños.
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